Santiago 1

1. Santiago, un siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están esparcidas lejos, saludos.
2. Hermanos míos, consideradlo todo un gozo cuando caigáis en diversas tentaciones,
3. Sabiendo -esto-, que el tratamiento de vuestra fe produce paciencia.
4. Pero dejad que la paciencia haga -su- obra completa, para que podáis ser perfectos y enteros, sin que nada os falte.
5. Si a alguno de vosotros le falta sabiduría, que -se la- pida a Dios, quien da a todos generosamente, y no reprocha, y le será dada.
6. Pero que pida con fe, no dudando en nada. Porque el que duda es como una ola de mar con el viento llevada y lanzada.
7. Pues que no piense aquel hombre que recibirá cosa alguna del Señor.
8. Un hombre de doble determinación -es- inestable en todos sus caminos.
9. Que el hermano de baja condición se regocije cuando se le exalte,
10. Pero el rico, cuando se le abata, porque como la flor del prado él pasará.
11. Pues no se ha acabado de levantar el sol con -su- abrasador calor, sin que marchite la hierba, la flor de esta caiga, y perezca la gracia de su forma; así también se desvanecerá el hombre rico en sus caminos.
12. Bendito -es- el hombre que resiste la tentación, pues cuando sea tratado, recibirá la corona de vida, que el Señor ha prometido a los que le aman.
13. Que ningún hombre diga cuando es tentado, Por Dios soy tentado, porque Dios ni puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta a ningún hombre,
14. Sino que todo hombre es tentado cuando es atraído y seducido por su propia ambición.
15. Cuando la lujuria entonces ha concebido, engendra el pecado, y el pecado, al ser consumado, da a luz la muerte.
16. No erréis, mis amados hermanos.
17. Todo buen don y todo regalo perfecto es de arriba, y proviene del Padre de las luces, en quien no hay sombra de cambio, ni variación.
18. De su propia voluntad él nos engendró con la palabra de verdad, para que seamos una clase de primeros frutos de sus criaturas.
19. Por tanto, mis amados hermanos, que todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar, lento ante la ira;
20. Porque la ira del hombre no realiza la justicia de Dios.
21. Por lo cual dejad aparte toda inmundicia, y superficialidad de picardías, y recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual es capaz de salvar vuestras almas.
22. Pero sed practicantes de la palabra, y no sólo oyentes, engañándoos a vosotros mismos.
23. Ya que si alguien es un oyente de la palabra, y no practicante, es como un hombre que mira su rostro natural en un vidrio,
24. Porque se contempla a sí mismo, se marcha, y de inmediato olvida la clase de hombre que era.
25. Pero quien mire a la perfecta ley de la libertad, y continúe -en ella-, no siendo un oyente olvidadizo, sino un practicante de la obra, este hombre será bendecido en su acción.
26. Si algún hombre entre vosotros parece ser religioso, y no refrena su lengua, sino que engaña a su corazón, la religión de este hombre -es- vana.
27. La religión pura e impecable ante Dios y el Padre es esta, Visitar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, -y- guardarse sin mancha del mundo.

Hebreos 13

1. Que continúe el amor fraternal.
2. No os olvidéis de hospedar a los extranjeros, porque de esa manera algunos han hospedado a ángeles sin darse cuenta.
3. Recordad a los que están en cadenas, como encadenados con ellos; -y- a los que sufren adversidades, como si vosotros también estuviérais en su cuerpo.
4. El matrimonio -es- honorable en todos, y el lecho incontaminado; pero a rufianes y adúlteros Dios -los- juzgará.
5. -Que- vuestro proceder -sea- sin codicia, contentos con cuales cosas tengáis, porque él ha dicho, Nunca te dejaré, ni te abandonaré.
6. Para que así podamos con autoridad decir, El Señor es mi auxiliador, no temeré lo que el hombre me haga a mí.
7. Recordad a los que tienen el gobierno sobre vosotros, quienes os han hablado la palabra de Dios, cuya fe seguís, considerando el final de -su- proceder.
8. Jesucristo -es- el mismo ayer, hoy, y por siempre.
9. No séais llevados por diversas y extrañas doctrinas, porque -es- una buena cosa que el corazón se establezca en la gracia, no en comidas las cuales no aprovechan a los que se han ocupado en ellas.
10. Tenemos un altar, del cual no tienen derecho a comer aquellos que sirven -en- el tabernáculo.
11. Pues los cuerpos de esas bestias cuya sangre es traída al santuario por el sumo sacerdote a causa del pecado son quemados fuera del campamento.
12. Por lo cual Jesús también, para poder santificar al pueblo con su propia sangre, sufrió fuera del portón.
13. Salgamos por tanto hasta él fuera del campamento, cargando su reproche.
14. Porque aquí no tenemos una ciudad continua, sino que buscamos una venidera.
15. Por él por tanto ofrezcamos continuamente el sacrificio de alabanza a Dios, esto es, el fruto de -nuestros- labios dándole gracias a su nombre.
16. Pero de hacer el bien y de compartir no os olvidéis, porque Dios tiene beneplácito de tales sacrificios.
17. Obedeced y someteos a los que tienen el gobierno sobre vosotros, porque ellos vigilan por vuestras almas, como los que deben dar cuenta, para que lo puedan hacer con gozo, y no con congoja, pues eso no os aprovecha.
18. Orad por nosotros, porque confiamos en tener una conciencia limpia, en todas las cosas dispuestos a vivir honestamente.
19. Pero -os- suplico que antes hagáis esto, para que más pronto yo pueda ser restaurado a vosotros.
20. Ahora bien -que- el Dios de paz que trajo de nuevo de los muertos a nuestro Señor Jesús, aquel gran pastor de las ovejas, por medio de la sangre del convenio eterno,
21. Os haga perfectos en toda buena obra para que hagáis su voluntad, obrando en vosotros aquello que a su vista le causa beneplácito, por medio de Jesucristo, para quien -sea- la gloria por siempre jamás. Amén.
22. Y os suplico, hermanos, permitid la palabra de exhortación, ya que os he escrito una carta en pocas palabras.
23. Sabed que -nuestro- hermano Timoteo ha -sido- puesto en libertad, con quien, si llega en corto tiempo, os veré.
24. Saludad a todos aquellos que tienen el gobierno sobre vosotros, y a todos los santos. Los de Italia os saludan.
25. La Gracia -sea- con todos vosotros. Amén.

+Escrita a los Hebreos desde Italia por Timoteo.

Hebreos 12

1. Por lo cual viendo que también estamos rodeados por tan gran nube de testigos, hagamos a un lado todo peso, y al pecado que tan fácilmente -nos- asedia, y corramos con paciencia la carrera que está puesta delante de nosotros,
2. Mirando a Jesús el autor y finalizador de -nuestra- fe, quien por el gozo que estaba puesto delante él soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha establecido a la derecha del trono de Dios.
3. Considerad pues al que soportó semejante contradicción de pecadores contra sí mismo, no sea que os canséis y en vuestras mentes desfallezcáis.
4. Vosotros aún no habéis resistido hasta la sangre, contendiendo contra el pecado.
5. Y habéis olvidado la exhortación que os habla como a hijos, Hijo mío, no desprecies el castigo del Señor, ni desfallezcas cuando por él seas reprendido.
6. Porque a quien el Señor ama castiga, y azota a todo el que recibe -por- hijo.
7. Si soportáis el castigo, Dios os trata como a hijos; ¿pues cuál es el hijo a quien el Padre no castiga?
8. Pero si quedáis sin castigo, del cual todos son partícipes, sois entonces bastardos, y no hijos.
9. Es más, hemos tenido padres de nuestra carne los cuales -nos- corrigieron, y -les- dimos reverencia; ¿No nos vamos a sujetar mucho más bien al Padre de los espíritus, y viviremos?
10. Porque ellos en verdad -nos- castigaron por unos días según les placía, pero él para -nuestro- provecho, para que podamos ser participantes de su santidad.
11. Ahora bien, ningún castigo en su momento parece ser gozoso, sino acongojador; no obstante más tarde entrega el apacible fruto de justicia a quienes son ejercitados de esa forma.
12. Por lo cual levantad las manos que caen, y las endebles rodillas,
13. Y hacedle senderos rectos a vuestros pies, no sea que aquello que cojee se salga del camino; sino que más bien sea sanado.
14. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá a Dios;
15. Mirando diligentemente no sea que a algún hombre le falte la gracia de Dios, no sea que brotando -de él- alguna raíz de amargura – esta os- atribule y de ese modo muchos sean contaminados;
16. No sea que -haya- alguna persona fornicaria o profana como Esaú, quien por un bocado de comida vendió su primogenitura.
17. Porque sabéis cómo más tarde, cuando quiso haber heredado la bendición, fue rechazado, pues no encontró lugar para -el- arrepentimiento, aunque lo buscó cuidadosamente -y- con lágrimas.
18. Pues no habéis llegado al monte que podía ser tocado, y que ardía con fuego, ni a la negrura y oscuridad, ni a la tempestad.
19. Al sonido de trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oían rogaban que no más se les hablara;
20. (Pues no podían soportar aquello que se mandaba, Y si tan siquiera una bestia toca la montaña, será apedreada, o por dardo atravesada;
21. Y tan temible era la vista, -que- Moisés dijo, Temo y exageradamente tiemblo;)
22. Sino que habéis llegado al monte de Sión, a la ciudad del Dios vivo, a la Jerusalén celestial, y a una innumerable compañía de ángeles,
23. A la asamblea general, a la congregación de los primogénitos, los cuales están inscritos en el cielo, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los hombres justos hechos perfectos,
24. A Jesús el mediador del nuevo convenio, y a la sangre de la aspersión, que habla mejores cosas que -la de- Abel.
25. Mirad -bien- que no rehuséis al que habla. Pues si no escaparon quienes rehusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos nosotros -escaparemos- si nos alejamos del que -habla- desde el cielo;
26. Cuya voz entonces estremeció la tierra; pero ahora él ha prometido, diciendo, Aún una vez más sacudo no sólo la tierra, sino también el cielo.
27. Y esta -palabra-, Aún una vez más. Significa la remoción de aquellas cosas que se sacudan, como de las cosas hechas, para que aquellas cosas que no puedan sacudirse, puedan permanecer.
28. Por lo cual nosotros recibiendo un reino inconmovible, tengamos gracia, con la cual podamos servir a Dios aceptablemente, con reverencia y piadoso temor.
29. Porque nuestro Dios -es- un fuego consumidor.

Hebreos 11

1. Ahora bien, fe es la pertenencia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven.
2. Pues por ella los -hermanos- mayores obtuvieron un buen reporte.
3. Por medio de la fe entendemos que los mundos fueron armados por la palabra de Dios, así que las cosas que se ven de cosas aparentes no fueron hechas.
4. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más excelente que -el de- Caín, por el cual obtuvo testimonio de ser justo, Dios atestiguando de sus regalos, y aún habla por ella, estando muerto.
5. Por la fe Enoc fue trasladado para que no viera la muerte, y no fue encontrado, porque Dios lo había trasladado; ya que antes de su traslado tuvo este testimonio, de que complació a Dios.
6. Pero sin fe -es- imposible complacer-lo-, porque el que llega a Dios debe creer que él es, y -que- recompensa a los que diligentemente lo buscan.
7. Por la fe Noé, siendo advertido por Dios de cosas aún no vistas, con temor se movió, -y- preparó un arca para la salvación de su casa; por la cual condenó al mundo, y vino a ser heredero de la justicia la cual es por la fe.
8. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para salir al lugar que debía recibir después como herencia, obedeció, y salió sin saber a dónde iba.
9. Por la fe él se quedó en la tierra de la promesa, como -en- un país extraño, morando en tabernáculos con Isaac y Jacob, los herederos con él de la misma promesa;
10. Porque esperaba una ciudad que tiene fundamentos, cuyo constructor y hacedor -es- Dios.
11. Por medio de la fe también la misma Sara recibió fuerza para concebir simiente, y alumbró a un niño cuando era pasada de edad, porque juzgó fiel al que había prometido.
12. Por tanto allí brotaron, incluso de uno, y este ya casi muerto, -tantos- como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que hay por la playa del mar.
13. Todos estos murieron con fe, sin haber recibido las promesas, pero habiéndolas visto desde lejos, y fueron persuadidos por -ellas-, y -las- abrazaron, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.
14. Porque los que dicen tales cosas declaran con claridad que buscan un país.
15. Y en verdad, si les hubiera importado aquel -país- de donde vinieron, podrían haber tenido la oportunidad de haber retornado.
16. Pero ahora desean un mejor -país-, esto es, uno celestial, por lo cual Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, porque ha preparado para ellos una ciudad.
17. Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac, y el que había recibido las promesas ofrendó a su único engendrado,
18. De quien se decía, Que en Isaac tu simiente será llamada;
19. Contando con que Dios -era- capaz de levantar-lo-, aún de los muertos; de donde en figura también lo recibió.
20. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú en lo concerniente a cosas por venir.
21. Por la fe Jacob, cuando estaba muriendo, bendijo a ambos hijos de José, y adoró, -apoyado- en la cabeza de su bastón.
22. Por la fe José, cuando murió, hizo mención de la partida de los hijos de Israel, y dio mandamiento concerniente a sus huesos.
23. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido tres meses por sus padres, porque vieron que -era- un niño apropiado y no tuvieron miedo del mandamiento del rey.
24. Por la fe Moisés, cuando a años hubo llegado, el hijo de la hija del Faraón rehusó ser llamado,
25. Escogiendo más bien sufrir aflicciones con el pueblo de Dios, que gozar por una temporada de los placeres del pecado.
26. Estimando la vergüenza de Cristo -como- mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque puso la mirada en el pago de la recompensa.
27. Por la fe abandonó a Egipto, no temiendo la ira del rey, porque resistió como viendo al que es invisible.
28. Por medio de la fe guardó la pascua, y la rociada de sangre, no fuera a ser que el que destruía a los primogénitos los tocara a ellos.
29. Por la fe pasaron a través del Mar Rojo como por -tierra- seca, lo cual intentando los Egipcios hacer se ahogaron.
30. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de ser rodeadas por siete días.
31. Por la fe la ramera Rahab no pereció con los que no creían, cuando hubo recibido a los espías en paz.
32. ¿Y qué más voy a decir? Pues tiempo me faltaría para contar de Gedeón, -de- Barak, -de- Sansón, y -de- Jefté, además -de- David, -de- Samuel, y -de- los profetas,
33. Quienes por medio de la fe subyugaron reinos, forjaron justicia, obtuvieron promesas, detuvieron las bocas de los leones,
34. Sofocaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada, en la debilidad se hicieron fuertes, se tornaron valientes en el combate, se volvieron para poner en fuga a los ejércitos de los ajenos.
35. Las mujeres recibieron a sus muertos levantados a la vida de nuevo, y otros fueron torturados, sin aceptar liberación, para poder obtener una mejor resurrección;
36. Otros tuvieron pruebas de -crueles- burlas y azotes, sí, más aún de cadenas y prisiones;
37. Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada; vagaron por ahí -vestidos- con pieles de ovejas y de cabras, desproveídos, afligidos, atormentados,
38. (De quienes el mundo no era digno;) deambularon por desiertos, -por- montañas, -en- madrigueras y -en- cuevas de la tierra.
39. Y todos estos, habiendo obtenido un buen reporte por medio de la fe, no recibieron la promesa,
40. Habiendo proveído Dios algo mejor para nosotros, para que sin nosotros ellos no se hicieran perfectos.

Hebreos 10

1. Porque la ley teniendo la sombra de las buenas cosas por venir, no -siendo- la misma imagen de las cosas, nunca puede con esos sacrificios que ellos ofrecían continuamente año tras año hacer a los concurrentes allí perfectos.
2. Porque entonces ¿no hubieran cesado ellos de ser ofrendados? Ya que los adoradores una vez purgados no hubieran tenido más conciencia de los pecados.
3. Pero en aquellos -sacrificios- de nuevo -hay- un recuerdo de los pecados de cada año.
4. Porque no es posible que la sangre de toros y de cabros retire los pecados.
5. Por lo cual cuando él llega al mundo, dice, Sacrificiio y ofrenda no quisiste, sino que me has preparado un cuerpo;
6. En ofrendas quemadas y -en sacrificios- por el pecado no te has complacido.
7. Entonces dije, He aquí que vengo (en el volumen del libro está escrito de mí) para hacer tu voluntad, Oh Dios.
8. Cuando dice arriba, Sacrificio y ofrenda, ofrendas quemadas y -regalos- por el pecado no quisiste, ni te complaciste -en ellos-; los cuales son ofrecidos por la ley;
9. Entonces él dijo, He aquí, vengo a hacer tu voluntad, Oh Dios. Él retira el primero, para poder establecer el segundo.
10. Por el cual seremos santificados por medio de la ofrenda del cuerpo de Cristo de una vez -y por todas-.
11. Y todo sacerdote se para diariamente ministrando y ofrendando asiduamente los mismos sacrificios, los cuales nunca pueden retirar los pecados.
12. Pero este hombre, después de haber ofrendado un sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la mano derecha de Dios;
13. Esperando de ahí en adelante a que sus enemigos sean hechos el banquillo de sus pies.
14. Porque con una ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que son santificados.
15. -De donde- el Espíritu Santo también nos es un testigo, porque después de haber dicho antes,
16. Este -es- el convenio que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor, Pondré mis leyes en sus corazones, y las escribiré en sus mentes;
17. Y no recordaré más sus pecados e iniauidades.
18. Ahora bien, donde -hay- remisión de estos, no -hay- más ofrenda por el pecado.
19. Teniendo por tanto, hermanos, autoridad para entrar en el santísimo por la sangre de Jesús,
20. Por un camino vivo y nuevo, el cual para nosotros él ha consagrado, a través del velo, esto es para decir, su carne,
21. Y -teniendo- un sumo sacerdote a cargo de la casa de Dios,
22. Acerquémonos con un corazón veraz, con plena certeza de fe, habiendo rociado -y limpiado- nuestros corazones de una mala conciencia, y lavado con agua pura nuestros cuerpos.
23. Aferrémonos firmes sin dudar a -nuestra- profesión de fe, (porque el que prometió -es- fiel;)
24. Y considerémonos mutuamente para provovar-nos- al amor y a las buenas obras;
25. No abandonando nuestras reuniones -y- compañerismos, como -es- el estilo de algunos, sino exhortándonos -unos a otros-, y aún mucho más, mientras veis aproximarse el día -del Señor-.
26. Porque si pecamos intencionalmente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no queda más sacrificio por los pecados,
27. Sino una segura y temible espera de juicio y candente indignación, la cual devorará a los adversarios.
28. El que despreciaba la ley de Moisés moría sin misericordia, bajo -confirmación de- dos o tres testigos ;
29. ¿De cuánto mayor y doloroso castigo suponéis que será considerado digno, quien haya pisoteado al Hijo de Dios, y haya contado la sangre del convenio con la que él fue santificado, como algo sucio, y al Espíritu de la gracia le haya hecho desprecio?
30. Porque conocemos al que ha dicho, La venganza me -pertenece-, Yo daré lo merecido, dice el Señor. Y una vez más, El Señor juzgará a su pueblo.
31. Algo temible -es-caer en las manos del Dios vivo.
32. Mas llamad a la remembranza los primeros días, en los cuales, después de haber sido iluminados, soportasteis una gran refriega de aflicciones;
33. En parte mientras érais hechos objeto de desprecio tanto por humillaciones como por aflicciones, y en parte mientras os volvíais compañeros de los que estaban tan acostumbrados -a ellas-.
34. Porque tuvísteis compasión de mí en mis cadenas, y tomásteis con gozo el despojo de vuestros bienes, conociendo en vosotros que tenéis en el cielo una mejor y perdurable pertenencia.
35. No desechéis por tanto vuestra confianza, la cual tiene gran pago de recompensa.
36. Pues tenéis necesidad de paciencia, para que después de que hayáis hecho la voluntad de Dios, podáis recibir la promesa.
37. Porque todavía un ratico, y el que va a venir vendrá, y no va a tardar.
38. Ahora bien el justo por la fe vivirá, pero si retrocede, mi alma en él no se complacerá.
39. Pero nosotros no somos de los que se echan atrás hacia la perdición, sino de los que creen para la salvación del alma.

Hebreos 9

1. El primer -convenio- de verdad entonces también tenía ordenanzas de servicio divino, y un santuario mundano.
2. Pues un tabernáculo se hizo, el primero, en el que-estaba- el candelabro, la mesa, y el pan de la proposición; el cual es llamado el santuario.
3. Y detrás del segundo velo, el tabernáculo llamado el Santísimo;
4. El cual tenía el incensario de oro, el arca del convenio recubierta toda en oro, en la que -estaba- el tiesto de oro que contenía maná, la vara de Aarón que retoñó, y las tablas del convenio;
5. Y sobre ella los querubines de gloria cubriendo el propiciatorio, del cual no podemos hablar ahora en particular.
6. Ahora bien, cuando estas cosas fueron ordenadas, los sacerdotes siempre entraban al primer tabernáculo, cumpliendo el servicio.
7. Pero al segundo -iba- sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrecía por él mismo, y -por- los errores del pueblo;
8. El Espíritu Santo significando esto, que el camino para el santísimo aún no se había hecho manifiesto, mientras el primer tabernáculo estuviera aún erguido;
9. El cual era una figura para el tiempo entonces presente, en el que se ofrecían tanto regalos como sacrificios, que no podían hacer perfecto al que hacía el servicio, en lo pertinente a la conciencia;
10. -Este se erguía- solamente en comidas y bebidas, y en diversos lavamientos, y en ordenanzas carnales, impuestas -a ellos- hasta el tiempo de la reforma.
11. Pero habiendo llegado Cristo, un sumo sacerdote de las buenas cosas por venir, por un mayor y más perfecto tabernáculo, no hecho a mano, esto es para decir, no de esta construcción,
12. Tampoco por la sangre de cabros o terneros, sino por su misma sangre entró de una vez al lugar santo habiendo obtenido -para nosotros- eterna redención.
13. Porque si la sangre de toros y de cabros, y las cenizas de novilla espolvoreando lo inmundo, santifican para la purificación de la carne,
14. ¿Cuanto mucho más la sangre de Cristo, quien a través del eterno Espíritu a sí mismo se ofreció sin mancha para Dios, purgará vuestra conciencia de las obras muertas para servir al Dios vivo?
15. Y por esta causa él es el mediador del nuevo testamento, que por medio de la muerte, para la redención de las transgresiones -que hubo- bajo el primer testamento, los que son llamados puedan recibir la promesa de la herencia eterna.
16. Porque cuando -hay- un testamento, debe haber también necesidad de la muerte del testador.
17. Pues un testamento -es- de fuerza después de que los hombres mueren; de otra manera mientras el testador viva no tiene fuerza en absoluto.
18. Por lo cual tampoco el primer testamento fue dedicado sin sangre.
19. Ya que cuando Moisés hubo hablado todo precepto al pueblo entero de acuerdo a la ley, tomó la sangre de terneros y de cabros, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció tanto el libro, como a todo el pueblo.
20. Diciendo, Esta es la sangre del testamento la cual Dios os ha ordenado.
21. Más aún él roció con sangre tanto el tabernáculo, como todas las vasijas del ministerio.
22. Y casi todas las cosas son por ley purgadas con sangre, y sin derramamiento de sangre no hay remisión.
23. -Fue- por tanto necesario que los patrones de cosas en los cielos fueran purificados con estos; pero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que estos.
24. Porque Cristo no ha entrado a los lugares santos hechos a mano, -los cuales son- figuras de lo verdadero, sino al mismo cielo, para aparecer ahora en la presencia de Dios por nosotros;
25. Ni siquiera para ofrecerse a sí mismo con frecuencia, como el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo cada año con sangre de otros;
26. Porque entonces debió haber sufrido con frecuencia desde la fundación del mundo, sino que ahora una vez al final del mundo él ha aparecido para deshacerse del pecado por el sacrificio de sí mismo.
27. Y como para los hombres está designado morir una vez, pero después de esto el juicio,
28. También Cristo fue ofrecido una vez para cargar con los pecados de muchos, y para aquellos que lo esperan, la segunda vez aparecerá sin pecado para salvación.

Hebreos 8

1. Ahora bien, de las cosas que hemos hablado -esta es- la suma: Tenemos tal sumo sacerdote que se ha establecido a la derecha del trono de la Majestad en los cielos;
2. Un ministro del santuario, y del verdadero tabernáculo, que el Señor levantó, y no el hombre.
3. Pues todo sumo sacerdote es ordenado para ofrecer regalos y sacrificios; por lo cual -es- de necesidad que este hombre tenga también algo que ofrecer.
4. Porque si él estuviera en la tierra, no sería un sacerdote, viendo que hay sacerdotes que ofrecen regalos de acuerdo a la ley;
5. Quienes sirven como ejemplo y sombra de las cosas celestiales, como Moisés fue amonestado por Dios cuando estaba a punto de hacer el tabernáculo; porque, Mirad, él dijo, -que- hagas todas las cosas de acuerdo al patrón que se te dio a conocer en la montaña.
6. Pero ahora él ha obtenido un ministerio más excelente, por cuánto más, también él es el mediador de un mejor convenio, el cual fue establecido sobre mejores promesas.
7. Pues si ese primer -convenio- hubiera sido impecable, no se habría buscado entonces lugar para el segundo.
8. Porque encontrando fallas en ellos. Él dice, Mirad que los días vienen, dice el Señor, en los que haré un nuevo convenio con la casa de Israel y con la casa de Judá;
9. No de acuerdo al convenio que hice con sus padres el día en el que los tomé de la mano para guiarlos sacándolos de la tierra de Egipto; porque ellos no continuaron en mi convenio, y no se los tomé en cuenta, dice el Señor.
10. Ya que este es el convenio que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, y las escribiré en sus corazones, y seré para ellos un Dios, y ellos serán para mí un pueblo;
11. Y cada hombre no enseñará a su vecino, ni cada hombre a su hermano, diciendo, Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor.
12. Pya que seré misericordioso para con su injusticia, y sus pecados y sus iniquidade s no recordaré más.
13. En -lo- que él dice, Un nuevo -convenio-, al primero lo ha hecho antiguo. Ahora aquello que decae y se envejece, listo para desvanecerse está.

Hebreos 7

1. Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios altíssimo, quien encontró a Abraham retornando de la matanza de los reyes, y lo bendijo;
2. A quien también Abraham dio un décima parte de todo, primero siendo por interpretación Rey de justicia, y después de eso Rey de Salem, lo cual es, Rey de paz:
3. Sin padre, sin madre, sin descendencia, tampoco teniendo comienzo de días, ni fin de vida, sino hecho a la semejanza del Hijo de Dios, permanece continuamente como sacerdote.
4. Ahora considera cuán grande este hombre -era-, a quien hasta el patriarca Abraham dio el diezmo de los despojos.
5. Y de verdad los que son de los hijos de Leví, quienes reciben el oficio del sacerdocio, tienen un mandamiento de tomar los diezmos del pueblo de acuerdo a la ley, esto es, de sus hermanos, así vengan ellos de los lomos de Abraham;
6. Pero aquel cuyo desdendencia no es contada en ellos, recibió diezmos de Abraham, y bendijo al que tenía las promesas.
7. Y sin toda contradicción el menor es bendecido por el mejor.
8. Y aquí los hombres que mueren reciben diezmos, pero allí él -los recibe- de quien se atestigua que vive.
9. Y como puedo decir así, Leví también, quien recibe diezmos, en Abraham pagó diezmos.
10. Porque él estaba aún en los lomos de su padre, cuando Melquisedec lo encontró.
11. Si por tanto la perfección fuera por el sacerdocio Levítico, (porque bajo este al pueblo recibió la ley,) ¿qué otra necesidad -habría- para que otro sacerdote se levantara según el orden de Melquisedec, y no fuera llamado según el orden de Aarón?
12. Porque al cambiarse el sacerdocio, se hace necesario un cambio también de ley.
13. Ya que aquel de quien estas cosas se cuentan, a otra tribu pertenece, de la cual ningún hombre atendió al altar.
14. Pues -es- evidente que nuestro Señor brotó de Judá, de cuya tribu Moisés no habló nada concerniente al sacerdocio.
15. Y aún mucho más evidente es -para que según la similitud de Melquisedec, se levante otro sacerdote,
16. Que sea hecho, no según la ley de un mandamiento carnal, sino según el poder de una vida sin fin.
17. Porque él atestigua, Tú -eres- un sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
18. Pues hay en verdad una anulación del mandamiento que anduvo antes por su debilidad e improductividad.
19. Ya que la ley no hizo nada perfecto, sino la traída de una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios.
20. Y tanto así que no sin juramento -él fue hecho sacerdote-;
21. (Porque estos sacerdotes eran hechos sin juramento; mas este con un juramento por el que le dijo, El Señor juró y no se arrepentirá, Tú -eres- un sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec;)
22. Por tal -cosa- fue hecho Jesús garantía de un mejor testamento.
23. Y ellos en verdad eran muchos sacerdotes, ya que no se les permitía continuar a causa de la muerte;
24. Pero este -hombre-, porque él continúa para siempre, tiene un sacerdocio inmutable.
25. Por eso él es capaz también de salvarlos hasta el extremo, -a los- que llegan a Dios por él, viéndo que siempre vive para hacer intercesión por ellos.
26. Porque tal sumo sacerdote nos convenía, santo, inofensivo, no contaminado, separado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos;
27. Quien no necesita como aquellos sumos sacerdotes, diariamente ofrecer sacrificios, primero por sus pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez, cuando él mismo se ofreció.
28. Pues la ley hace a hombres sumos sacerdotes, los cuales tienen flaquezas, pero la palabra del juramento, la cual fue desde la ley, -hace sacerdote- al Hijo, quien es consagrado para siempre jamás.

Hebreos 6

1. Por tanto dejando los principios de la doctrina de Cristo, continuemos a la perfección, no colocando de nuevo los cimientos del arrepentimiento de las obras muertas, y de la fe hacia Dios,
2. De la doctrina de los bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos. y del juicio eterno.
3. Y si Dios permite, esto haremos.
4. Porque -es- imposible para aquellos que fueron una vez iluminados, y han probado el don celestial, y fueron hechos participantes del Espíritu Santo,
5. Y han probado la buena palabra de Dios, y los poderes del mundo venidero,
6. Si apostatan, renovarlos de nuevo al arrepentimiento, viendo que crucifican para ellos mismos al Hijo de Dios una vez más, y -lo- exponen a una abierta vergüenza.
7. Porque la tierra que bebe la lluvia que con frecuencia llega sobre ella, y produce plantas adecuadas para quienes la labran, recibe bendiciones de Dios;
8. Pero aquella que lleva espinas y zarzas es rechazada, -está- pronta a la maldición, cuyo fin -es- ser quemada.
9. Pero amados, estamos persuadidos de mejores cosas acerca de vosotros, de cosas que acompañan a la salvación, aunque hablemos de esto.
10. Pues Dios no -es- injusto para olvidar vuestra obra y labor de amor, la cual habéis dado a conocer hacia su nombre, en que vosotros habéis ministrado y ministráis a los santos.
11. Y deseamos que cada uno de vosotros manifieste la misma diligencia para la plena certeza de esperanza hasta el fin;
12. Para que no seáis perezosos, sino seguidores de aquellos que por medio de -la- fe y -la- paciencia heredan las promesas.
13. Porque cuando Dios le hizo la promesa a Abraham, como no podía jurar por nada mayor, por él mismo juró,
14. Diciendo, Por cierto bendiciendo te bendeciré, y multiplicando te multiplicaré.
15. Y así, después de que hubo soportado pacientemente, obtuvo la promesa.
16. Pues los hombres en verdad juran por el mayor, y un juramento por confirmación para ellos -es- el fin de toda contienda.
17. En lo cual Dios, más abundantemente dispuesto a dar a conocer a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, -lo- confirmó con un juramento,
18. Para que por dos cosas inmutables, en las cuales -era- imposible que Dios mintiera, pudiéramos nosotros tener una fuerte consolación, quienes hemos huído por refugio para aferrarnos a la esperanza puesta delante de nosotros,
19. La cual tenemos como ancla del alma, tanto firme como segura, y la cual entra hasta ese interior del velo;
20. A donde el precursor por nosotros entró, -el mismo- Jesús, hecho un sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

Hebreos 5

1. Porque todo sumo sacerdote tomado de entre los hombres es ordenado por hombres en cosas -pertinentes- a Dios, para que él pueda ofrecer tanto dones como sacrificios por los pecados;
2. Quien también puede tener compasión de los ignorantes, y de los que están fuera del camino, ya que él mismo también está rodeado de flaquezas.
3. Y por rzón de esto, él debe, tanto por el pueblo, como también por él mismo, ofrecer por los pecados.
4. Y ningún hombre a sí mismo se da este honor, sino el que es llamado por Dios, como -lo fue- Aarón.
5. Así también Cristo no se glorificó a sí mismo para hacerse un sumo sacerdote, sino que el que le dijo, Tú eres mi Hijo, hoy te he engendrado,
6. Como también dice en otro -lugar-, Tú -eres- un sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.
7. Quien en los días de su carne, cuando hubo ofrecido oraciones y súplicas con fuerte llanto y lágrimas al que era capaz de salvarlo de la muerte, y fue oído en lo que temió;
8. Aunque era Hijo, sin embargo aprendió obediencia por las cosas que sufrió;
9. Y habiendo -sido- hecho perfecto, vino a ser el autor de la eterna salvación para todos los que le obedecen;
10. Llamado por Dios -a ser- un sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.
11. De quien tenemos muchas cosas que decir, y difíciles de expresar, viendo que sois insensibles al oír.
12. Porque cuando para el tiempo en que debéis ser instructores, tenéis necesidad de que alguien os enseñe de nuevo cuáles -son- los principios prinncipales de los oráculos de Dios, y habéis vuelto a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de comida fuerte.
13. Pues todo el que usa la leche no -es- hábil en la palabra de justicia, ya que es un bebé.
14. Pero la comida fuerte conviene a los son de plena edad, a aquellos mismos que por causa del uso tienen sus sentidos ejercitados para discernir tanto el bien como el mal.