1. ¿No sabéis hermanos, (pues les hablo a los que conocen la ley,) que la ley tiene dominio sobre un hombre en tanto él viva?
2. Ya que la mujer que tenga marido por la ley está atada a -su- esposo en tanto él viva, pero si el esposo está muerto, ella está zafa de la ley de -su- marido.
3. Así que entonces si mientras -su- esposo vive, ella se casa con otro hombre, se llamará adúltera; pero si su esposo es muerto, queda libre de la ley; de manera que ya no es adúltera, así esté casada con otro hombre.
4. Por lo cual, hermanos míos, vosotros también habéis muerto a la ley por el cuerpo de Cristo, para que os desposéis con otro, -sí-, con aquel que se levantó de los muertos, para que le llevemos fruto a Dios.
5. Porque cuando estábamos en la carne, los movimientos de los pecados que eran por la ley, obraron en nuestros miembros -haciéndonos- llevar fruto para la muerte.
6. Pero ahora de la ley estamos liberados, para que estando muertos en donde estábamos retenidos, podamos servir en novedad de espíritu, y no -en- la antigüedad de la letra.
7. ¿Qué vamos entonces a decir? ¿-Es- pecado la ley? Dios no lo permita. No, yo no hubiera conocido el pecado, salvo por la ley; pues no hubiera conocido la ambición, a menos que la ley hubiera dicho, No codiciarás.
8. Pero el pecado, aprovechando la ocasión del mandamiento, forjó en mí toda clase de concupiscencia. Ya que sin la ley el pecado -estaba- muerto.
9. Pues una vez vivo estuve sin la ley, mas cuando llegó el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.
10. Y el mandamiento que -era ordenado- para vida, -lo- encontré -ser- para la muerte.
11. Porque el pecado, aprovechando la ocasión del mandamiento, me engañó, y por esto -me- mató.
12. Por tanto la ley -es- santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.
13. ¿Fue entonces lo bueno lo que a mí me produjo la muerte? Dios no lo permita. Sino que el pecado, para poder mostrarse pecado, obró la muerte en mí por -medio- de lo bueno, para que por -medio- del mandamiento el pecado pudiera volverse extremadamente pecaminoso.
14. Ya que sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy carnal, vendido al pecado.
15. Porque hago aquello que no permito; porque lo que yo quisiera, eso no -lo- hago, sino que -lo- que detesto, eso -es lo- que hago.
16. Si entonces hago lo que no quiero, ante la ley yo consiento que -esta es- buena.
17. Ahora entonces ya no soy yo el que lo hace, sino el pecado que mora en mí.
18. Porque yo sé que en mí (es decir, en mi carne,) cosa buena no mora , ya que el querer -hacer lo bueno- está presente en mí, pero no hallo cómo realizarlo.
19. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que lo malo que no quiero, es -eso- lo que hago.
20. Ahora pues, si hago lo que no quiero, no soy yo más el que lo hace, sino el pecado que mora en mí.
21. Hallo entonces una ley, que, cuando quiero hacer el bien, el mal está presente en mí.
22. Porque me deleito en la ley de Dios siguiendo al hombre interior;
23. Pero otra ley veo en mis miembros, guerreando en contra de la ley de mi mente, y llevándome cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
24. ¡Oh qué desdichado soy! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?
25. A Dios gracias doy a través de Jesucristo nuestro Señor. Así entonces con la mente yo le sirvo a la ley de Dios, pero con la carne a la ley del pecado.
Romanos 6
CAPÍTULO 6
1. ¿Qué vamos entonces a decir? ¿continuaremos en el pecado, para que redunde la gracia?
2. Dios no lo permita. ¿Cómo nosotros los que estamos muertos al pecado, viviremos ya más en él?
3. ¿No sabéis, que los muchos que fuimos bautizados en Jesucristo, inmersos fuimos en su muerte?
4. Por lo tanto por el bautismo estamos enterrados con él a la muerte, para que así como Cristo se levantó de los muertos por medio de la gloria del Padre, de igual manera también podamos andar en novedad de vida.
5. Porque si hemos sido plantados juntos a la semejanza de su muerte, también lo seremos -a la semejanza- de -su- resurrección;
6. Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre está crucificado con -él-, para que el cuerpo del pecado pudiera destruirse, y así de ahora en adelante no sirvamos al pecado.
7. Porque el que está muerto liberado está del pecado.
8. Ahora pues si estamos muertos con Cristo, creemos que además viviremos con él;
9. Sabiendo que Cristo siendo levantado de los muertos no muere más, la muerte no tiene más dominio sobre él.
10. Pues en cuanto a que él murió, de una vez al pecado murió; pero en cuanto a que él vive, vive para Dios.
11. De igual manera vosotros no sólo consideraos muertos de verdad al pecado, sino vivos para Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor.
12. No dejéis por tanto que el pecado reine en vuestro cuerpo mortal, para que lo obedezcáis en sus desenfrenos.
13. Ni sometáis vuestros miembros -como- instrumentos de injusticia para el pecado, al contrario, someteos a Dios, como aquellos que están vivos de -entre- los muertos, y vuestros miembros-como- instrumentos de justicia para Dios.
14. Pues el pecado -ya- no tendrá dominio sobre vosotros, ya que no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
15. ¿Entonces qué? ¿pecaremos ya que no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? Dios no lo permita.
16. ¿No sabéis que a quien os entregáis -como- siervos para obedecer, sois siervos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?
17. Mas gracias sean dadas a Dios que fuisteis criados del pecado, pero de corazón habéis obedecido aquella forma de doctrina que os ha liberado.
18. Siendo entonces hechos libres del pecado, os volviesteis siervos de la justicia.
19. Hablo a la manera de los hombres a causa de la flaqueza de vuestra carne, porque debido a que habéis sometido vuestros miembros -como- siervos para la impureza y para la iniquidad hacia la iniquidad, de igual forma ahora someted vuestros miembros -como- siervos para la justicia hacia la santidad.
20. Pues cuando érais criados del pecado, érais libres de la justicia.
21. ¿Qué frutos tuvísteis entonces en aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? porque el fin de aquellas cosas -es- la muerte.
22. Pero ahora habiendo sido hechos libres del pecado, y convertido en siervos para Dios, tenéis vuestro fruto para la santidad, y el fin la vida eterna.
23. Porque el salario del pecado -es- la muerte, pero el regalo de Dios -es- la vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.
Romanos 5
1. Por tanto -al- ser justificados por la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
2. Por quien además tenemos acceso por la fe a esta gracia en la que nos afirmamos, y nos regocijamos a la espera de la gloria de Dios.
3. Y no sólo -eso-, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, al saber que la tribulación obra paciencia,
4. La paciencia experiencia, y la experiencia esperanza;
5. Y la esperanza no avergüenza, porque el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo el cual nos es dado.
6. Pues cuando aún estábamos sin fuerzas, en -su- debido momento Cristo murió por los impíos.
7. Ya que escasamente alguien morirá por un hombre justo; aunque por ventura por un buen hombre algunos aún se atreverían a morir.
8. Pero Dios engrandece su amor hacia nosotros, en que, mientras aún siendo pecadores, Cristo murió por nosotros.
9. Mucho más entonces, siendo ya justificados por su sangre, seremos salvos de la ira por medio de él.
10. Porque si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvados por su vida.
11. Y no sólo -esto-, sino que también nos gozamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reparación.
12. Por lo cual, debido a que por un hombre entró el pecado al mundo, y la muerte por el pecado, y de esta manera la muerte pasó a todos los hombres, ya que todos han pecado;
13. (Porque hubo pecado en el mundo hasta la ley, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley.
14. No obstante la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aún sobre aquellos que no habían pecado a la similitud de la transgresión de Adán, quien es la figura de aquel que estaba por venir.
15. Pero no como la ofensa -es- igual el don gratuito. Pues si por la ofensa de uno muchos mueren, mucho más para muchos ha abundado la gracia de Dios, y el regalo por gracia, -que es- por un hombre, Jesúcristo.
16. Y no como por uno que pecó, -es igual- el don, porque el juicio -fue- por uno para condenación, pero el don gratuito, de las muchas ofensas -es- para justificación.
17. Ya que si por la ofensa de un hombre la muerte por uno reinó, mucho más aquellos que reciban abundancia de gracia y del don de justicia en la vida reinarán por uno, Jesucristo,)
18. Por tanto, como por la ofensa de uno -el juicio- a todos los hombres -cayó- para condenación, también por la justicia de uno, -el don gratuito- para la justificación de vida a todos los hombres -llegó-.
19. Ya que como por la desobediencia de un hombre -los- muchos se hicieron pecadores, también por la obediencia de uno los- muchos se harán justos.
20. Es más, la ley entró para que los tropiezos abundaran. Pero donde abundó el pecado, mucho más la gracia abundó;
21. Para que así como el pecado ha reinado para muerte, igualmente pueda la gracia reinar por medio de la justicia para vida eterna por Jesucristo Señor nuestro.
Romanos 4
1. ¿Qué vamos a decir entonces, que Abraham nuestro padre, en lo pertinente a la carne, ha encontrado?
2. Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene -de qué- gloriarse, mas no ante Dios,
3. Porque ¿Qué dice la escritura? Abraham le creyó a Dios, y se -le- contó como justicia.
4. Ahora pues, para el que trebaja es la paga -la cual- no se reconoce como gracia, sino como deuda.
5. Pero para el que no trabaja, sino que cree en aquel que justifica a los impíos, su fe se -le- cuenta como justicia.
6. Así como David también describe la bendición del hombre a quien Dios -le- imputa justicia sin obras,
7. -Diciendo- Benditos aquellos a quienes se les perdonan sus iniquidades, y se les cubren sus pecados.
8. Bendito el hombre a quien el Señor no le imputa pecado.
9. ¿-Viene acaso- entonces esta bendición sobre la circuncisión -solamente-, o además para la circuncisión? Porque nosotros decimos que la fe -le- fue reconocida a Abraham como justicia.
10. ¿Cómo -le- fue entonces reconocida? ¿estando en circuncisión o en incircuncisión? No en circuncisión, sino en incircuncisión.
11. Y él recibió la señal de la circuncisión, -como- un sello de la justicia de la fe que -tuvo aún- siendo incircunciso, para poder ser el padre de todos los que creen, así no sean circuncisos, para que a aquellos también se -les- pueda imputar justicia.
12. Y el padre de la circuncisión para aquellos que no solamente son de la circuncisión, sino -para- quienes caminan por los pasos de la fe de nuestro padre Abraham, los cuales -caminó- siendo -aún- incircunciso.
13. Porque la promesa de que iba a ser el heredero del mundo para Abraham o su simiente, no -fue- por la ley, sino por la justicia de la fe.
14. Pues si los que son de la ley -son- los herederos, la fe se hace nula, y la promesa no -tuvo- efecto -alguno-.
15. Ya que la ley obra ira, pues donde no hay ley, transgresión no -existe-.
16. Por lo tanto -es- por la fe, para que -pudiera ser- por gracia; con el fin de que la promesa se pudiera asegurar a toda la simiente; no solamente a aquella que es de la ley, sino también a aquella que es de la fe de Abraham, el cual es el padre de todos nosotros,
17. (Como está escrito, Te he hecho padre de muchas naciones,) en la presencia de aquel a quien creyó, -del mismo- Dios, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son como si fueran.
18. Quien frente a la esperanza, con esperanza creyó, para poder hacerse padre de muchas naciones, de acuerdo a lo que se había dicho, Así será tu simiente.
19. Y sin debilitarse en la fe, no consideró su cuerpo -que estaba- ya -casi- muerto, con cerca de cien años, ni la inutilidad del vientre de Sara,
20. No titubeó por incredulidad ante la promesa de Dios, sino que se fortaleció en la fe, dándole -la- gloria a Dios,
21. Plenamente persuadido de que lo que él había prometido, también era capaz de realizar.
22. Y por ello se -le-imputó como justicia.
23. Ahora bien, esto no sólo fue escrito por causa de él, de habérsele imoputado,
24. Sino también para nosotros a quienes -se- nos será imputado, si creemos en aquel que levantó a Jesús nuestro Señor de los muertos;
25. Quien fue entregado por nuestras ofensas, y otra vez levantado para nuestra justificación.
Romanos 3
1. ¿Qué ventaja entonces tiene el Judío? ¿o qué aprovecha la circuncisión?
2. Mucho en toda forma: principalmente porque a ellos les fueron encomendados los oráculos de Dios.
3. Pues ¿qué si algunos no creyeron? ‘¿-Acaso- su incredulidad hará la fe de Dios sin efecto?
4. No lo permita Dios; sí, que Dios sea veraz, mas todo hombre mentiroso; tal como está escrito, Para que tú seas justificado en tus dichos, y puedas vencer cuando seas juzgado.
5. Pero si nuestra injusticia encomia la justicia de Dios, ¿qué vamos a decir? -Es- Dios injusto al tomar venganza? (Hablo como un hombre)
6. No lo permita Dios, porque entonces ¿cómo va a juzgar Dios al mundo?
7. Pues si la verdad de Dios ha abundado más para su gloria a través de mi mentira, ¿por qué aún también soy juzgado como pecador?
8. Y no -más bien-, (como calumniosamente nos reportan, y tal como algunos afirman que nosotros decimos,) ¿Hagamos el mal, para que llegue el bien? cuya condenación es justa.
9. ¿Entonces qué? ¿somos mejores -que ellos-? No, de ninguna manera; porque hemos probado antes tanto a Judíos como a Gentiles, que todos ellos están bajo el pecado;
10. Como está escrito: No hay ningún justo, ni siquiera uno.
11. Nadie hay que entienda, nadie hay que busque a Dios.
12. Todos se han salido del camino, todos a una se han vuelto improductivos, nadie hay que haga el bien, no, ni -siquiera- uno.
13. Su garganta -es- un sepulcro abierto; con sus lenguas han usado el engaño; veneno de áspid -hay- debajo de sus labios;
14. Cuya boca -está-llena de maldiciones y amarguras;
15. Sus pies -son- veloces para derramar sangre;
16. Destrucción y miseria -hay- en sus caminos;
17. Y el camino de la paz no han conocido;
18. No hay temor de Dios delante de sus ojos.
19. Ahora sabemos que cualquier cosa que diga la ley, para los que están bajo la ley lo dice, y así toda boca se pueda callar, y todo el mundo pueda volverse culpable delante de Dios.
20. Por tanto por las obras de la ley ninguna carne a su vista se justificará, pues por la ley -se halla- el conocimiento del pecado.
21. Pero ahora la justicia de Dios sin la ley es manifestada, siendo atestiguada por la ley y los profetas;
22. Sí, la justicia de Dios, por la fe de Jesucristo para todos y sobre todos los que creen, pues no hay diferencia,
23. Ya que todos pecaron y no alcanzaron la gloria de Dios.
24. Siendo justificados gratuitamente por su gracia a través de la redención que hay en Cristo Jesús;
25. A quien Dios ha colocado como propiciación a través de la fe en su sangre, para declarar su justicia para la remisión de los pecados que son pasados, por medio de la tolerancia de Dios.
26. Para declarar, -digo yo, en este tiempo su justicia, y así él pueda ser justo, y el justificador de aquel que crea en Jesús.
27. ¿Dónde -queda- entonces el jactarse? -se- excluye. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No; Al contrario, por la ley de la fe.
28. Por lo tanto concluimos que el hombre se justifica por la fe sin las acciones de la ley.
29. ¿Es él- únicamente el Dios de los Judíos? ¿no -es- también de los Gentiles? Sí, también de los Gentiles.
30. Viendo que -es- un Dios, que justifica a la circuncisión por la fe, y a la incircuncisión a través de la fe.
31. ¿Hacemos entonces nula la ley por medio de la fe? No lo permita Dios; sí, a la ley la establecemos.
Romanos 2
1. Por tanto quedas sin excusa, Oh hombre que juzgas, quienquiera que seas, pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo, ya que tú, quien juzgas, haces las mismas cosas.
2. Pero estamos seguros que el juicio de Dios contra los que cometen tales cosas es de acuerdo a la verdad.
3. ¿Y piensas tú esto, Oh hombre, que juzgas a los que hacen tales cosas, y haces lo mismo, que escaparás del juicio de Dios?
4. ¿O desprecias tú las riquezas de su bondad, tolerancia y benignidad, sin saber que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?
5. Pero tras tu dureza y corazón impenitente atesoras para ti ira para el día de la ira y de la revelación del juicio justo de Dios,
6. El cual devolverá a cada hombre según sus hechos.
7. Vida eterna a quienes con paciente continuidad haciendo el bien buscan gloria, honor e inmortalidad;
8. Pero indignación e ira para aquellos que son contenciosos, y no obedecen a la verdad, sino que le hacen caso a la injusticia.
9. Tribulación y angustia, para toda alma humana que haga el mal, primeramente el Judío, como también el Gentil.
10. Pero gloria, honor, y paz para todo hombre que obre el bien, primeramente para el Judío, como también para el Gentil;
11. Pues con Dios no hay distinción de personas.
12. Ya que cuantos sin ley han pecado, sin ley también perecerán, y cuantos en la ley han pecado, por la ley juzgados serán;
13. (Pues no -son- justos delante de Dios los oyentes de la ley, más bien los practicantes de la ley serán -los- justificados.
14. Porque cuando los Gentiles, que no tienen la ley, practican por naturaleza las cosas contenidas en ella, estos, sin tener ley, se hacen ley para ellos mismos,
15. Lo cual da a conocer la obra de la ley escrita en sus corazones, -pues- su conciencia además atestigua, mientras que -sus- pensamientos se acusan o excusan el uno al otro;)
16. En el día en el que Dios juzgue los secretos de los hombres por Jesucristo, de acuerdo a mi evangelio.
17. Mira que tú eres llamado Judío, descansas en la ley, y te jactas de Dios,
18. Conoces -su- voluntad, apruebas las cosas más excelentes, eres instruído por la ley,
19. Y tienes confianza de ser guía de los ciegos-y- una luz para los que están en oscuridad,
20. Um instructor de los necios, un guía de bebés, que tiene la forma del conocimiento y de la verdad en la ley,
21. Tú por tanto que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? tú que predicas -que- un hombre no debe robar, ¿robas?
22. Tú que dices -que- un hombre no debe cometer adulterio, ¿cometes adulterio? tú que aborreces a los ídolos, ¿cometes sacrilegio?
23. Tú que te jactas de la ley, ¿deshonras a Dios quebrando la ley?
24. Ya que el nombre de Dios es blasfemado entre los Gentiles por medio tuyo, tal como está escrito,
25. Porque la circuncisión en verdad aprovecha, si guardas la ley, pero si eres un quebrantador de la ley, tu circuncisión se hace incircuncisión.
26. Por tanto si la incircuncisión guarda la justicia de la ley, ¿no será contada su incircuncisión como circuncisión?
27. ¿Y la incircuncisión que es por naturaleza , si esta cumple la ley, no te juzgará a ti, que por letra y con circuncisión, transgredes la ley?
28. Pues no es Judío el que lo es externamente, ni circuncisión la externa de la carne,
29. Sino que Judío es el que lo es en su interior, y circuncisión -la- del corazón, -Judío- en el espíritu, -y- no en la letra, cuya alabanza no -es- de los hombres, sino de Dios.
Romanos 1
1. Pablo, siervo de Jesucristo, llamado -a ser- apóstol, separado para el evangelio de Dios,
2. (El cual había prometido anteriormente por sus profetas en las santas escrituras,)
3. Concerniente a su Hijo Jesucristo nuestro Señor, el cual fue hecho de la simiente de David de acuerdo con la carne;
4. Y declarado el Hijo de Dios con poder, de acuerdo al espíritu de santidad, por la resurrección de los muertos;
5. Por quien hemos recibido la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe entre todas las naciones, por su nombre;
6. Entre quienes sois vosotros también los llamados de Jesucristo;
7. A todos los que están en Roma, amados de Dios, llamados -a ser- santos: Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
8. Primeramente le doy gracias a mi Dios por medio de Jesucristo por todos vosotros, pues se habla por todo el mundo de vuestra fe.
9. Ya que Dios, a quien sirvo con mi espíritu en el evangelio de su Hijo, me es testigo, que sin cesar hago siempre mención de vosotros en mis oraciones;
10. Haciendo petición, si por medio alguno ahora por fin pueda tener un próspero viaje por la voluntad de Dios para llegar a vosotros.
11. Pues anhelo veros, para poder impartiros algún don espiritual, con el fin de que podáis ser establecidos;
12. Esto es, para que pueda yo ser confortado junto a vosotros por la fe mutua, tanto de vosotros como mía.
13. Ahora bien, me gustaría no dejaros ignorantes, hermanos, de que en varias ocasiones me propuse venir a vosotros, (pero hasta ahora he -sido- impedido,) para poder tener algún fruto entre vosotros también, así como -lo he tenido- entre otros Gentiles.
14. Soy deudor tanto ante los Griegos como ante los Bárbaros, tanto ante los sabios como ante los ignorantes.
15. De manera que en tanto haya en mí, estoy presto a predicaros el evangelio a los que también estáis en Roma.
16. Porque no me avergüenzo del evangelio de Cristo, ya que es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree, primeramente para el Judío, y también para el Griego.
17. Porque allí se revela la justicia de Dios desde la fe para la fe, así como está escrito, El justo por la fe vivirá.
18. Ya que la ira de Dios se revela desde el cielo en contra de toda impiedad y parcialidad de los hombres que con injusticia retienen la verdad;
19. Pues aquello que de Dios se puede conocer es manifiesto en ellos, porque Dios se lo ha dado a conocer.
20. Porque las cosas invisibles de él desde la creación del mundo son claramente visibles, siendo entendidas por -medio- de las cosas que están hechas, incluso su poder eternal y Deidad; de manera que quedan sin excusa;
21. Debido a que, cuando conocieron a Dios, no -lo- glorificaron como Dios, ni -le- fueron agradecidos, sino que se envanecieron en sus imaginaciones, y su tonto corazón fue entenebrecido.
22. Profesando ellos mismos ser sabios, tontos se hicieron,
23. Y cambiaron la gloria del incorruptible Dios por una imagen hecha a la semejanza del hombre corruptible, de los pájaros, de las bestias cuadrúpedas, y de los seres rastreros.
24. Por lo tanto Dios también los entregó a la inmundicia a través de los deseos desbocados de sus propios corazones, para deshonrar entre ellos mismos sus propios cuerpos;
25. -Los que cambiaron la verdad de Dios por una mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura más que al Creador, el cual para siempre es bendito. Amén.
26. Por causa de esto Dios los entregó a afectos viles, pues hasta sus mujeres cambiaron el uso natural por aquel que es contra la naturaleza.
27. E igualmente también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se quemaron en su lujuria el uno hacia el otro, hombres con hombres, obrando lo que es impropio, y recibiendo en ellos mismos aquel pago por su error, el cual era conveniente.
28. E incluso como no les gustó retener a Dios en -sus- conocimientos, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer aquellas cosas que no convienen;
29. Atestados de toda injusticia, fornicación, maldad, codicia, malicia, llenos de envidia, asesinatos, discusiones, engaños, -y- malignidades; chismosos,
30. Murmuradores, aborrecedores de Dios, odiosos, orgullosos, fanfarrones, inventores de maldades, desobedientes a sus padres,
31. Faltos de entendimiento, quebradores de convenios, faltos de afecto natural implacables, inmisericordes,
32. Quienes conociendo el juicio de Dios, que los que cometen tales faltas son dignos de muerte, no solamente hacen lo mismo, sino que se gozan en los que las cometen.
Hechos 28
1. Y cuando hubieron escapado, supieron entonces que la isla se llamaba Malta.
2. La gente bárbara nos manifestó no poca amabilidad, pues encendieron una fogata, y nos recibieron a todos, a causa de la lluvia y el frío que se presentaban.
3. Y Pablo habiendo reunido un manojo de palos, y colocado en el fuego, una víbora salió del calor, y se aseguró a su mano.
4. Cuando los bárbaros vieron a la bestia -venenosa- colgar de su mano, se dijeron entre sí, Sin duda este hombre es un asesino, a quien, así hubiera escapado del mar, sin embargo la venganza no lo dejó vivir.
5. Él sacudió la besta -y la puso- en el fuego, sin hacerse daño.
6 Sin embargo ellos miraban cuándo se hincharía, o caería repentinamente muerto; pero después de haber mirado por un gran rato, y visto que ningún daño le había sobrevenido, cambiaron de opinión, y decían que él era un dios.
7. En esa misma región había posesiones del hombre jefe de la isla, cuyo nombre era Publio, el cual cortesmente nos recibió y alojó por tres días.
8. Y vino a acontecer que el padre de Publio yacía enfermo con fiebre y con un flujo de sangre, a quien cuando Pablo entró, oró, puso sus manos en él y lo curó.
9. Así que cuando esto fue hecho, también otros en la isla con enfermedades, vinieron y fueron curados.
10. Quienes también nos dieron muchos honores, y cuando partimos, -nos- cargaron con tantas cosas como fueron necesarias.
11. Y después de tres meses partimos en un barco de Alejandría que había invernado en la isla, cuya insignia era Cástor y Polux.
12. Y llegando a tierra en Siracusa, tardamos -allí- tres días.
13. De allí dimos la vuelta y llegamos a Regio; y después de un día, el viento del sur sopló, y al día siguiente llegamos a Puteoli,
14. En donde encontramos hermanos, y nos rogaron que nos quedáramos con ellos por siete días; y así fuimos a Roma.
15. Y de allí, cuando los hermanos oyeron de nosotros, vinieron a encontrarnos al Foro de Apio y a Las Tres Tabernas, a quienes cuando Pablo vio, le agradeció a Dios y tomó valor.
16. Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó a los prisioneros al capitán de la guardia. Pero a Pablo se le dejó morar por su cuenta con un soldado que lo guardaba.
17. Y vino a acontecer que después de tres días, Pablo convocó a los principales de los Judíos, y cuando fueron convocados, les dijo, Hombres -y- hermanos, aunque no he cometido nada en contra del pueblo, o las costumbres de nuestros padres, aún así fui entregado prisionero a manos de los Romanos en Jerusalén.
18. Quienes cuando me hubieron examinado, quisieron dejar-me- ir, porque no había causa de muerte en mí.
19. Mas cuando los Judíos hablaron en contra, fui apremiado a apelar al César; no que yo tuviera queja -alguna- de la cual acusar a mi nación.
20. -Es- por tanto por esta causa que os he llamado, para ver-os-, y para hablar con -vosotros-; porque por la esperanza de Israel me encuentro atado con esta cadena.
21. Y ellos le dijeron, Ni -hemos- recibido cartas de Judea acerca de ti, tampoco ninguno de los hermanos que -han- venido -se ha- manifestado o -ha- hablado mal de ti.
22. Pero deseamos escuchar de ti, de lo que piensas concerniente a esta secta, que sabemos se habla en contra de ella en todo lugar.
23. Y habiéndole señalado un día, muchos vinieron a él hasta -su- alojamiento, a quienes él expuso y atestiguó del reino de Dios, persuadiéndolos acerca de Jesús, tanto desde la ley de Moisés, como de los profetas, desde la mañana hasta el atardecer.
24. Y algunos creyeron las cosas habladas, otros no.
25. Y no habiendo acuerdo entre ellos, se apartaron, después de que Pablo hubiera hablado esta palabra, Bien habló el Espíritu Santo por Isaías el profeta a nuestros padres,
26. Diciendo, Vete a esta gente, y di, Oyendo oiréis, sin entender, y viendo veríeis, sin percibir;
27. Porque el corazón de este pueblo engrosado está; sus oídos insensibles de -tanto- oír, y han cerrado sus ojos, no sea que con ellos puedan ver, con sus oídos oír, con su corazón entender, y convertirse y ser sanados por mí.
28. Por tanto sea sabido por vosotros, que la salvación de Dios es enviada a los gentiles, y ellos la oirán.
29. Y cuando él hubo dicho estas palabras, los Judíos se apartaron, y tuvieron una gran discusión entre ellos.
30. Y Pablo moró dos años en su casa en arriendo, y a todo el que venía lo recibía.
31. Predicando el reino de Dios, y enseñando con toda confianza aquellas cosas que conciernen al Señor Jesucristo, sin que hombre alguno se lo impidiera.
Hechos 27
1. Y cuando se determinó que debía navegar a Italia, entregaron a Pablo y algunos otros prisioneros a Julio, un centurión de la banda de Augusto.
2. Y al entrar a un barco de Adramitio zarpamos, con la intención de navegar por las costas de Asia; estaba con nosotros Aristarco, un Macedonio de Tesalónica.
3. Y al día siguiente tocamos Sidón. Y Julio trató cortesmente a Pablo, y -le- dio libertad para ir a refrescarse a donde sus amigos,
4. y al zarpar de allí, navegamos debajo de Chipre, pues los vientos eran contrarios.
5. Y habiendo navegado el mar de Cilicia y Panfilia, llegamos a Mira, una ciudad de Licia.
6. Allí el centurión encontró un barco de Alejandría que navegaba a italia, y nos puso allí.
7. Y habiendo navegado lentamente por muchos días, escasamente estábamos pasando al frente de Gnido, ya que el viento no nos dejaba -avanzar-; navegamos debajo de Creta frente a Salmón;
8. Y pasándola con esfuerzo, llegamos a un lugar llamado Puertos lindos, cerca del cual estaba la ciudad -de- Lasea.
9. Ya cuando se había tomado mucho tiempo y la navegación ahora era peligrosa, porque ya había pasado el ayuno, Pablo -los- amonestó,
10. Y les dijo, Señores, percibo que el viaje será con dolores y muchos daños, no sólo en la carga y el barco, sino también en nuestras vidas.
11. No obstante el centurión le creyó al maestro y al dueño del barco más que a las cosas habladas por Pablo.
12. Y porque el puerto no era cómodo para invernar, la mayor parte aconsejó partir también de allí, por si de alguna manera se pudiera alcanzar Fenice para invernar -allí-, -la cual- es un puerto de Creta, y mira hacia el suroeste y al noroeste.
13. Cuando soplaba suavemente el viento del sur, suponiendo que habían obtenido -su- propósito, levaron -anclas y- navegaron en las cercanías de Creta.
14. Pero no mucho después se levantó un tempestuoso viento llamado Euroclidón.
15. Y cuando el barco -se vio- atrapado y no pudo enfrentar el viento, -lo- dejamos a la deriva.
16. Y corriendo bajo cierta isla que se llamaba Clauda, nos costó mucho arrimar el bote -pequeño-;
17. El cual cuando fue subido, usaron refuerzos, ciñéndolo por debajo y temiendo caer en arenas movedizas, arriaron las velas y quedamos -así- a la deriva.
18. Y siendo golpeados extremadamente por la tempestad, al -día- siguiente aligeraron el barco.
19. Al tercer -día- con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave.
20. Y cuando ni sol no estrellas por muchos días aparecían, y una no pequeña tempestad se cernía sobre -nosotros-, toda esperanza de estar a salvo se había desvanecido.
21. Mas tras una larga abstinencia, Pablo se levantó en medio de ellos, y dijo, Señores, debísteis haberme prestado atención, y no haber zarpado de Creta con estos consiguientes daños y pérdidas.
22. Y ahora os exhorto a que os animéis, porque no habrá pérdida de vidas entre vosotros, sino del barco.
23. ya que esta noche se -ha- parado a mi lado el ángel del Dios a quien pertenezco y a quien sirvo,
24. Diciendo, No temas Pablo, se te debe llevar delante del César, y he aquí que Dios te ha dado a todos los que contigo navegan.
25. Por lo tanto, señores, animaos, porque le creo a Dios, que será así como se me dijo.
26. No obstante debemos ser arrojados a una isla.
27. Pero cuando había venido la décimo cuarta noche, mientras subíamos y bajábamos a la deriva en Adria, alrededor de la medianoche los marineros estimaron que se acercaban a tierra;
28. Y -lo- vocearon, y -la- encontraron a veinte brazas; y habiendo avanzado un poco más, vocearon de nuevo, y -la- encontraron a quince brazas.
29. Entonces temiendo que cayéramos sobre rocas, lanzaron por la popa cuatro anclas, rogando que fuera de día.
30. Y cuando los marineros estaban a punto de huir del barco, habiendo bajado a ocultas el bote al mar pretendiendo arrojar las anclas de la proa.
31. Pablo -le- dijo al centurión y a los soldados, A menos que estos permanezcan en la nave, no os podéis salvar.
32. Entonces los soldados cortaron las cuerdas del bote, y lo dejaron caer.
33. Y mientras arribaba el día, Pablo les rogaba a todos que comieran, diciendo, Este es el decimo cuarto día que habéis esperado y continuado en ayunas, sin comer nada.
34. Por tanto os ruego que comáis, porque es para vuestra salud, pues ningún cabello de vuestra cabeza caerá.
35. Y cuando hubo hablado así, tomó pan, dio gracias a Dios en presencia de todos ellos, y habiéndol-lo- partido, comenzó a comer.
36. Entonces todos se animaron y también comieron.
37. Y había por todos en el barco doscientas setenta y seis almas.
38. Y habiendo comido suficiente, aligeraron el barco, y lanzaron el trigo al mar.
39. Cuando fue de día, no reconocieron tierra, pero descubrieron cierto arroyo con una playa, en el que se propusieron, si fuera posible, varar el barco.
40. Y cuando levaron las anclas, -se- dirigieron al mar, soltaron las amarras del timón, izaron al viento la vela mayor, y se dirigieron hacia la playa.
41. Y cayendo en un lugar en donde se encontraban dos mares, llevaron la nave a tierra, y la proa rápidamente se atascó, quedando inamovible, mas la parte de atrás fue quebrada violentamente por las olas.
42. Y el consejo de los soldados era matar a los prisioneros, no fuera que alguno de ellos saliera nadando y se escapara.
43. Pero el centurión, dispuesto a salvar a Pablo, los detuvo de -su- propósito, y mandó que los que podían nadar -se- echaran primero -al mar-, y llegaran a tierra.
44. Y el resto, algunos en tablas, y otros en -partes- del barco. Y así aconteció que todos escaparon a salvo a tierra.
Hechos 26
1. Entonces Agripa -le- dijo a Pablo, Se te permite hablar por tu cuenta. Entonces Pablo extendió su mano, y respondió por cuenta propia,
2. Me considero feliz, rey Agripa, porque voy a responder por cuenta propia este día delante tuyo tocante a todas las cosas de las que soy acusado por los Judíos;
3. Especialmente -porque sé que- eres experto en todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos; por tanto te ruego que me oigas con paciencia.
4. Mi modo de vida desde mi juventud, el cual en un principio fue entre mi propia nación en Jerusalén, todos los Judíos -lo- conocen;
5. Aquellos que me conocieron desde el comienzo, si quisieran atestiguar, que de acuerdo con la secta más estrecha de nuestra religión viví -siendo- Fariseo.
6. Y ahora me paro y soy juzgado por la esperanza de la promesa de Dios hecha a nuestros padres,
7. A la cual nuestras doce tribus, sirviendo instantáneamente a Dios día y noche, esperan que llegue. Por causa de aquella esperanza, rey Agripa, soy acusado por los Judíos.
8. ¿Por qué se debe pensar como cosa increíble para vosortos, que Dios levante a los muertos?
9. En verdad que yo pensaba en mis adentros que debo -haber- hecho muchas cosas de forma contraria al nombre de Jesús de Nazaret.
10. Tales cosas hice también en Jerusalén, y a muchos de los santos encerré en prisión, habiendo recibido la autoridad de los sumos sacerdotes, y cuando eran llevados a la muerte yo vociferaba en contra -de ellos-.
11. Y con frecuencia los castigaba en cada sinagoga, compeliéndo-los- a blasfemar, y enfadándome extremadamente en contra de ellos, -los- perseguía aún hasta en las ciudades extranjeras.
12. Después de lo cual mientras iba a Damasco con la autoridad y la comisión de los sumos sacerdotes,
13. Al mediodía, Oh rey, en el camino vi una luz del cielo, por encima del brillo del sol, resplandeciendo alrededor mío y de los que viajaban conmigo;
14. Y cuando hubimos caído todos a tierra, oí una voz que me hablaba y decía en lengua Hebrea, Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Duro te -es- patear contra el punzón.
15. Yo dije, ¿Quién eres tú, Señor? Y él dijo, Soy Jesús, a quien tú persigues.
16. Mas levántate y ponte de pie; pues me aparezco ante ti con este propósito, -el- de hacerte un ministro y un testigo tanto de las cosas que has visto, como de aquellas en las que a ti me apareceré;
17. Librándote del pueblo, y -de- los Gentiles, a quienes ahora yo te envío,
18. Para abrirles sus ojos, -y- volver-los- de la oscuridad a la luz, y -del- poder de Satanás a Dios, para que puedan recibir el perdón de los pecados, y -una- herencia entre los que están santificados por la fe que es en mí.
19. Después de lo cual, Oh rey Agripa, no fui desobediente a la visión celestial;
20. Sino que primero me manifesté a los de Damasco, los de Jerusalén y de todas las costas de Judea, -luego- a los Gentiles, para que se arrepintieran, se volvieran a Dios e hicieran obras propias de arrepentimiento.
21. Por esta causa los Judíos me agarraron en el templo, y estuvieron a punto de matar-me-.
22. Habieno por tanto obtenido ayuda de Dios, hasta este día continúo atestiguando tanto a pequeños como a grandes, no diciendo ninguna otra cosa salvo las que los profetas y Moisés dijeron que debían venir;
23. Que Cristo debía sufrir, que él debía ser el primero en levantarse de los muertos y darle a conocer la luz al pueblo y a los Gentiles.
24. Y mientras así hablaba por su cuenta, Festo dijo a plena voz, Pablo, estás fuera de tí; el mucho estudio te vuelve loco.
25. Pero él dijo, No estoy loco, nobilísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y sobriedad.
26. Porque el rey conoce de todas estas cosas, ante el cual -las- hablo libremente, porque estoy persuadido que ninguna de estas cosas le son ocultas, ya que esto no fue hecho en -lo oculto- de una esquina-
27. Rey Agripa, ¿Crees en los profetas? Yo sé que tú crees.
28. Entonces Agripa le dijo a Pablo, Casi me persuades a ser Cristiano.
29. Y Pablo dijo, Quiera Dios que no sólo tú, sino también todos los que me oigan en este día fueran parecidos o igual a mí, exceptuando estas cadenas.
30. Y cuando él hubo hablado así, el rey se levantó junto con el gobernador, Berenice y los que se sentaban con ellos;
31. Y al hacerse a un lado hablaron entre ellos, diciendo, Este hombre no hace nada digno de muerte ni de prisión.
32. Dijo entonces Agripa a Festo, Este hombre podría haberse puesto en libertad, si no hubiera apelado al César.